INFORME DE LECTURA POR: Marliese Madrigal Sánchez
LIBRO: El olvido que seremos
AUTOR: Héctor Abad Faciolince
El olvido que seremos, es un libro de Héctor Abad Faciolince, un escritor, editor y periodista nacido en Medellín, Colombia, en 1958. Realizó estudios de medicina, filosofía y periodismo, ninguno concluido, y estudio lenguas y literaturas modernas en la universidad de Turín. Ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Nacional de Cuento, 1981; Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinión, 1998; Premio Casa de América de Narrativa innovadora, 2000; Premio a la mejor novela extranjera del año (2005), en China.El último libro escrito por Héctor Abad es El olvido que seremos, en octubre de 2006, es un relato que cuenta una historia de amor, de tragedia, de intolerancia y de una época que no se llega a diferenciar mucho de la de ahora, recorre la historia reciente de Colombia: una lucha silenciosa, violenta, y efectiva para designar a aquellos que piensan de manera diferente. Una guerra inteligente, sistemática y ordenada contra aquellos que deciden soñar con una sociedad más justa; el tiempo de los años amargos del nacimiento del paramilitarismo en Colombia fascina.
El autor logra contar una historia desde su propia existencia, resaltando un amor y una constante admiración por su padre, con la presentación de una familia numerosa, donde los personajes que más se destacan, son dos, pero que interviene siempre un tercero importante dependiendo de la escena que está describiendo.
El niño, que es Héctor Abad Faciolince y el padre, un señor que sigue todos sus principios e ideologías hasta la muerte, Héctor Abad Gómez. El tercer personaje más importante -y esto para poner un ejemplo- es la hermanita Josefa que cuida a los niños, que se vuelve importante, puesto que el autor describe y demuestra el inmenso amor que siente por su progenitor. La monja dice que el padre se irá al infierno por no ir a misa y es ahí donde el lector pueda sentir el profundo amor, como Héctor Abad mismo lo describe un “amor animal”, además de lograr ver la Colombia de antes, mojigata y de derechas, pues el niño responde a la monja después de haberlo pensado “ya no quiero ir al cielo si no está mi padre allí, prefiero el infierno”.
Además de estos tres personajes, están sus hermanas Mary Luz, casada con Fernando Vélez un economista; Clara, casada con Jorge Humberto Botero un abogado; Eva Victoria (Vicky), la más educada; Marta Cecilia (Taché), que murió de Melanoma en 1972 y Sol, la más niña de la casa, eran las jovencitas más bonitas, risueñas, bailarinas y ocurrentes de Laureles. También estaba la señora de la casa, la mamá y el señor Saunders, un estadounidense que trabajó el tema de la salud pública con Héctor Abad Gómez en Medellín.
Héctor Abad Faciolince hace una novela autobiográfica, sustituyendo la cronología por las historias estudiantiles y familiares que casi siempre estaban en constante confrontación con la autoridad (católica, gobierno, universidad), ya que defendía los derechos humanos y la justicia social. Narra los hechos más cotidianamente normales como los más inesperados y atroces. Y es por este saber narrar que el libro hace que el lector se conecte y se pueda meter en la piel de otros, le permite mirarse, interrogarse contarse a sí mismo históricamente. Con su escritura Abad ha contextualizado una época de corrupción moral y de la indiferencia cómplice de una sociedad, por medio de una historia personal e intransferible llena de dolor y felicidad, por medio de la ambigüedad de la vida misma.
El autor en el texto se detiene sobre objetos y seres dejando de lado el aspecto temporal. El relato es descriptivo como un espectáculo y sin uno darse cuenta va justificando el porqué de los acontecimientos, de los sucesos, así como también la psicología de los personajes implicados, como la del padre irreverente, agnóstico, contracorriente y muy humanitario. Por otra parte, los segmentos descriptivos hacen que pueda uno llegar a devolverse en la época imaginarse a la Medellín de los sesenta y setenta, la importancia de la religión, como era la educación, como oraban, los desacuerdos entre los partidos políticos (liberales y conservadores), la importancia de la salud pública, de la mujer y las familias.
En el libro se hace una mezcla que entrelaza religiosidad con fanatismo y con ilustración, con derecha conservadora y con liberalismo radical y tiene la capacidad de hacer sentir rabia, felicidad, y dolor; hablando de un país que aunque de “asco y pena, da también gozo y gusto”.