miércoles, 16 de abril de 2008

CUENTO

Tomémonos un café para charlar, siéntate, está será la última vez… Recuerda que habíamos prometido no llorar.

-sí la recuerdo perdóname lo intentaré, dice la joven

Quizá esta sea la última vez que nos veamos, quizá esta sea la última vez que nos sentemos en este salón a tomar un café juntos. Quizá este día no se repita jamás. Por favor intentemos estar bien, me quiero llevar como último recuerdo tu sonrisa… no llores más, ya te has dado cuenta que nuestros compañeros hacen sino mirar que es lo que está sucediendo, cálmate y calla.

Te acuerdas de aquella tarde en que nos conocimos, tu estabas acá sentada, tenías tus cuadernos debajo de tus brazos y había una sonrisa mágica en tu rostro. Yo todo un primíparo en esta universidad me acerque y con las mejillas sonrojadas te pregunté ¿cómo te llamas?... Pero toda esta historia ya pasó, ahora es necesario separarnos, sabes que debo viajar y mis sueños hacer volar, no nos sigamos haciendo mal. Ya todo es una rutina, tus clases, mis clases, tus amigos, los míos. Se que puedo estar haciendo mal, yo no podría sospechar que de mi te enamorarás aquel día que por primera vez te veía.

Vamos, mira tu café se enfría, nadie en esta historia se debe sentir culpable, la gente que pasa nos mira no llores más…te quiero… ahora me voy es lo mejor para ambos…Espero que seas feliz que tus sueños se hagan realidad y que de mi te puedas olvidar. Adiós, adiós por siempre.

Cuenta la historia, que la joven fue encontrada muerta en medio del aula múltiple con una fotografía debajo de sus manos y una nota que decía serás feliz sin mi, como aquellas flores que florecen, espero que esta frialdad tan cruel con la que hoy me despido no te maten.

Marliese Madrigal Sánchez

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